Para tu Bienestar

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Indicadores

 

Por los antecedentes y el examen físico y neurológico practicado a su hijo(a), no se ha considerado necesario su hospitalización, pero sí dejarlo en observación por las próximas 24 horas. Con este objetivo le dejamos las siguientes instrucciones para que Ud. siga en su casa:

  • Su hijo(a) puede dormir y es bueno que lo haga pues descansa y se activan los procesos reparadores.
  • El niño debe despertarse fácilmente al estimularlo. Usted debe controlarlo permanentemente y observar cómo son sus movimientos al estimularlo.
  • Es posible que vomite en las primeras horas después del golpe. Evite que realice esfuerzos o ingiera alimentos que distiendan su estómago, ya que pueden provocar náuseas y vómitos.
  • Alimentarlo, según la indicación  médica, con líquidos sin gas (agua, leche, yogurt o sopa).
  • No debe realizar deporte o educación física, según la indicación de su médico.

Cuándo debe consultar:

  • Si es de día y duerme más de lo habitual.
  • Si presenta dolor de cabeza que no disminuye con un analgésico habitual o cada vez se hace más fuerte y va asociado a vómitos que aumentan después de las 8 horas.
  • Si hay cambios de conducta normal como por ejemplo agitación.
  • Si hay salida de sangre o líquido por la nariz y/u oídos.
  • Si su marcha se hace inestable.
La fiebre es parte de la respuesta del organismo para defenderse de agentes infecciosos (virus o bacterias). La fiebre no es una enfermedad en si, sino sólo un síntoma y la alarma que nos informa que algo está funcionando mal y que el organismo está respondiendo. Se considera fiebre una temperatura igual o mayor a 38º C.

¿Es grave la fiebre? La fiebre como tal no es peligrosa. Lo importante es determinar qué la está causando. Sólo temperaturas muy altas (más de 40o C) pueden ocasionar riesgo para el estado de salud de su hijo(a). Como la fiebre es un síntoma, la enfermedad que la produce puede ser leve, como un resfrío; moderada, como una infección urinaria; o grave, como una meningitis. La mayoría de las veces corresponderá a una enfermedad viral, que probablemente no requerirá tratamiento específico, sino sólo disminuir las molestias que le causa al niño(a).

¿Cómo reconocer cuando una enfermedad puede ser grave?

  • Decaimiento intenso.
  • Falta de interés por jugar, aún cuando disminuye la temperatura.
  • Falta de interés por alimentarse, incluso líquidos.
  • Dificultad para respirar
  • Respiración rápida o quejosa.
  • Llanto inconsolable.
  • Vómitos frecuentes, no relacionados con la alimentación ni con la tos.
  • Aparición de manchas rojo vinosas en el cuerpo.
  • Fiebre en el menor de 3 meses y sobre todo en el Recién Nacido (< 30 días de vida)

Si el niño presenta síntomas como dolor de garganta y secreción nasal y, al bajar la temperatura, recupera el interés por jugar y alimentarse, probablemente se trate de una enfermedad leve y puede esperar algunas horas hasta consultar al médico.

A su hijo(a) se le colocó yeso con el objetivo de mantener la inmovilización del hueso. Esto promueve que sane la fractura (del hueso), o mantiene la corrección de la cirugía (si corresponde) en buena posición y evita el dolor.

¿Qué es un yeso? El yeso es un vendaje rígido y sólido que inmoviliza una parte del cuerpo mientras un hueso cicatriza después de una lesión u operación. Los profesionales de la Urgencia le hablarán sobre los cuidados específicos para él.

A continuación se presentan algunas pautas generales a seguir:

  • Después de colocado, deje que este se seque por completo, NO lo cubra.
  • Para prevenir la inflamación, mantenga elevada la extremidad enyesada (el brazo o la pierna) a una altura superior al nivel del corazón.
  • Si el yeso se ensucia, límpielo con un paño ligeramente húmedo. NO use jabón. Asegúrese de no mojar el yeso.
  • Puede bañar a su niño en una tina, si usa un protector para yeso.
  • Revise diariamente la piel alrededor y por debajo del borde del yeso, para ver si hay zonas secas, enrojecidas o irritadas.
  • No use lociones, aceites ni polvos alrededor del borde o por debajo del yeso.
  • Asegúrese que el extremo superior del yeso no presione la piel cuando el niño esté sentado o descansando. Esto puede causar daños en la piel e inflamación de la extremidad.
  • Evite golpear el yeso. Revíselo con frecuencia para ver si hay grietas, abolladuras, o para ver si está demasiado ajustado o flojo.
  • Consulte en el Servicio de Urgencia si su hijo(a) presenta cualquiera de los siguientes:
  • Entumecimiento u hormigueo en la extremidad enyesada
  • Dolor que no se alivia con el medicamento indicado por su médico
  • Inflamación de los dedos de la mano o del pie o una extremidad que no se pone «rosada» después de haberse elevado durante 20 minutos, a un nivel por encima del corazón.
  • Disminución o pérdida de movilidad en los dedos de la mano o del pie
  • Cambia el color la piel por debajo del yeso
  • Piel enrojecida o irritada o si le salen heridas
  • Sale mal olor del interior del yeso
  • Fiebre de más de 38oC durante más de 24 horas sin ningún otro síntoma
  • Una grieta en el yeso.

A su hijo(a) se le ha indicado la administración de un medicamento inhalado, esto quiere decir que a través de la inhalación de unas gotas muy pequeñas llamadas aerosoles el medicamento llega a las vías respiratorias.

A continuación se le entregan pautas para una correcta administración de los medicamentos inhalados y cuidados del inhalador y aerocámara.

Cuidados Inhalador y aerocámara

  • El inhalador y aerocámara se deben mantener en un lugar limpio, libre de partículas de grasa, polvo, etc
  • Las aerocámaras son equipos diseñados para ayudar a mejorar la eficiencia en el uso de los inhaladores de dosis medida aumentando la llegada del aerosol a las vías respiratorias, por lo que su uso es muy importante.
  • La aerocámara se debe lavar al menos una vez a la semana, con agua y jabón. No se debe enjuagar, y para secar solo deje escurrir el jabón por las paredes de la aerocámara. No usar paños o toalla para secar.
  • Comprobar el estado de la aerocámara y de las válvulas, desecharla si se observa funcionamiento anormal: no se observa movimiento de la válvula durante la maniobra de inhalación o existen fisuras en la aerocámara.

Indicaciones para la administración del inhalador de dosis medida (MDI) en lactantes y preescolares.

  • Las aerocámaras en lactantes y preescolares mejoran la entrega de los fármacos inhalados al aumentar la proporción del aerosol respirable que se deposita en la vía respiratoria. Para ello deben tener un volumen < 350 ml y una mascarilla blanda como interfase para ser aplicada sobre la nariz y boca.
  • Siente al niño(a) sobre su falda
  • Aplicar la aerocámara sobre boca y nariz, permitiendo un apropiado selle y adaptación a la cara.
  • Agitar el inhalador y colocarlo en la parte de atrás de la aerocámara.
  • Administrar 1puff (1 disparo); luego, esperar 10 – 15 segundos o 5 – 10 respiraciones. Retirar la aerocámara, esperar 1 minuto y repetir la operación.
  • Si bien lo ideal es que el niño respire tranquilo durante el procedimiento, no importa si el niño llora, siempre y cuando respire a través de la aerocámara.

A su hijo(a) se le ha indicado la administración de un medicamento inhalado, esto quiere decir que a través de la inhalación de unas gotas muy pequeñas llamadas aerosoles el medicamento llega a las vías respiratorias.

A continuación se le entregan pautas para una correcta administración de los medicamentos inhalados y cuidados del inhalador y aerocámara.

Cuidados Inhalador y aerocámara

  • El inhalador y aerocámara se deben mantener en un lugar limpio, libre de partículas de grasa, polvo, etc.
  • Las aerocámaras son equipos diseñados para ayudar a mejorar la eficiencia en el uso de los inhaladores de dosis medida aumentando la llegada del aerosol a las vías respiratorias, por lo que su uso es muy importante.
  • La aerocámara se debe lavar al menos una vez a la semana, con agua y jabón. No se debe enjuagar, y para secar solo deje escurrir el jabón por las paredes de la aerocámara. No usar paños o toalla para secar.
  • Comprobar el estado de la aerocámara y de las válvulas, desecharla si se observa funcionamiento anormal: no se observa movimiento de la válvula durante la maniobra de inhalación o existen fisuras en la cámara.

Indicaciones para la administración del inhalador de dosis medida en niños escolares.

  • Destapar el inhalador, ponerlo en posición vertical (en forma de L) y agitarlo. Acoplar el inhalador en el orificio de la aerocámara.
  • El niño debe estar sentado y efectuar una espiración (vaciar el aire de los pulmones) lenta y profunda.
  • Tomar la boquilla de la aerocámara sellándola con los labios sin interponer la lengua
  • Efectuar un disparo del inhalador e Inspirar profundamente aspirando el aire de la aerocámara a través de la boquilla.
  • Retirar la boquilla de la boca y aguantar la respiración durante unos 10 segundos y luego exhalar lentamente con los labios semiocluídos para hacer una leve resistencia espiratoria. Si está usando una aerocámara con válvula con puertos espiratorios se puede exhalar a través de la boquilla. La válvula unidireccional (flujo sólo hacia el paciente), junto con los portales exhalatorios impide la exhalación hacia el interior de la aerocámara.
  • Puede realizar una segunda inhalación lenta y profunda para asegurar el vaciado de la aerocámara y la aspiración y aprovechamiento total de la dosis administrada. En los niños o pacientes que no logren coordinar esta indicación, se les puede enseñar a respirar profunda y pausadamente por 5 a 10 veces por 10 a 15 segundos a través de la boquilla de la aerocámara.
  • Si debe repetir una o más dosis del inhalador, espere un mínimo de 30 a 60 segundos entre cada dosis y repita el procedimiento.

Tener un Plan de Acción personalizado le permitirá hacer cambios en el tratamiento de su hijo(a) según su nivel de control del asma. Esto significa que puede partir un tratamiento para mejorar sus síntomas de asma o una crisis asmática inicial antes de consultar al médico. La mayoría de las veces podrás controlar los síntomas sin tener que buscar ayuda en un Servicio de Urgencia.

En esta cartilla que completará con el médico se determinan etapas según síntomas y las acciones que se deben seguir. Conózcalas y practíquelas con su hijo(a) para que siempre esté preparado/a.

No olvide seguir las indicaciones de su médico tratante y preguntarle si tiene dudas sobre el asma y sus tratamientos.

Su hijo(a) ha presentado una convulsión febril y se ha recuperado bien. Esta es una reacción a la fiebre, causada por infecciones comunes (resfriados, amigdalitis, gastroenteritis…)que ocurre en algunos niños, y no implica una enfermedad del sistema nervioso central.

Esta situación se vive con gran angustia y alarma por quien la presencia, pero por lo general no se relaciona con epilepsia, ni produce daño cerebral o trastornos cognitivos. Casi siempre se presentan en las primeras 24 horas del episodio de fiebre y por sólo una vez, con una duración en general menor a 5 minutos, se manifiesta por rigidez de cuerpo, contracción muscular de cara, brazos y piernas, desviación de la mirada, sacudidas de extremidades, desconexión, pérdida de conciencia y su piel puede estar azulada. Luego de la convulsión el(la) niño(a) generalmente se presenta somnoliento.

Se presenta en un pequeño porcentaje, entre el 2 y el 5 %, de los niños entre los 6 meses y los 5 años. Son más frecuentes en niños con familiares que las han tenido.

Las convulsiones febriles pueden repetirse en otros episodios de fiebre. Dado su carácter benigno no se les indica tratamiento anticonvulsivante.

¿Qué hacer si se produce una convulsión febril?:

  • En el momento de presenciar una convulsión, proteja al niño para que no se golpee. Acuéstelo de lado en la cama o suelo, evitando de esta forma que se lastime y que pueda tragar un posible vomito.
  • Administrar medicamento antitérmico como paracetamol o ibuprofeno, según dosis recomendadas por su pediatra.
  • Si luego de la convulsión, el niño(a) esta somnoliento no sobreestimular. El sueño es un mecanismo fisiológico de recuperación que generalmente se presenta en los primeros 30 minutos.
  • Consulte en el servicio de urgencia para evaluación pediátrica en un plazo de tiempo lo más breve posible.

La gastroenteritis consiste en la inflamación de dos componentes del sistema digestivo: la mucosa estomacal (gastritis) y los intestinos (enteritis). La enfermedad puede ser producto de una infección viral o del consumo de alimentos contaminados por microbios y bacterias. Aunque los síntomas son muy molestos para el niño, es una enfermedad fácil de controlar.

¿Qué se debe hacer en casa?

Lo más importante es evitar la deshidratación:

  • Cada vez que el niño presente deposiciones o vómitos pierde líquido que hay que reponer. Utilice las sales de hidratación oral indicadas o agua hervida fría.
  • Si el niño vomita con facilidad debe tomar líquido de manera fraccionada (una cucharada cada 5 minutos) aumentando la cantidad progresivamente según su tolerancia.
  • Cuando no vomite los líquidos, ofrézcale comida en pequeñas cantidades, sin forzarle y manteniendo el aporte de líquidos entre las tomas.

Plan de Comidas:

  • No es necesario ningún tiempo de ayuno. Desde el principio ofrézcale comida, sin forzarlo. En general, los niños con gastroenteritis tienen poco apetito.
  • Si el niño está con lactancia materna debe continuar con ella aumentando el número de tomas.
  • La leche se debe ofrecer normalmente sin forzar su ingesta.
  • Respecto de la alimentación, es suficiente una de tipo suave y apetecible. Los alimentos que se suelen tolerar mejor son: cereales (arroz, trigo), papas, pan, carne magra, verdura, pescado, yogurt y fruta. Evite comidas flatulentas, con mucha grasa o azúcar.

¿Cuándo debe consultar a un servicio de urgencia?

  • Cuando el niño vomita mucho, no tolera sólidos ni líquidos o vomita aunque no tome nada.
  • Cuando presente deposiciones con sangre.
  • Cuando los vómitos son verdosos, contienen sangre o parecen posos de café.
  • Cuando el niño está somnoliento, decaído, tiene mucha sed, llora sin lágrimas, orina poco o tiene los ojos hundidos.
  • Cuando las deposiciones son muy líquidas, abundantes y frecuentes, de tal manera que el niño no es capaz de beber al mismo ritmo que pierde.

Es importante tener en consideración…

  • No se deben utilizar soluciones caseras ni refrescos comerciales para reponer las pérdidas producidas por la gastroenteritis.
  • Si utiliza soluciones de rehidratación en polvo, siga las instrucciones del producto. Asegúrese de que la cantidad de agua sea la correcta.
  • El peligro de deshidratación es mayor, cuanto más pequeño es el niño.
  • No administre a su hijo medicamentos para la diarrea o los vómitos sin consultar con su pediatra.

¿Qué es la Bronquiolitis? Es una infección vírica que afecta a menores de dos años y se manifiesta con dificultad para respirar y, a veces, ruidos de “pitos” en el pecho. Generalmente se inicia con tos y mucosidad nasal. Después de 3 a 4 días aparece la dificultad respiratoria. El niño puede estar irritable, con pocas ganas de comer y presentar fiebre.

¿Qué se debe hacer en casa?

  • Mantenga al niño semisentado, ya que le ayudará a respirar mejor.
  • El aseo nasal con suero fisiológico o soluciones especiales indicadas por su médico, son necesarios si tiene mucosidad. Realícelo preferentemente antes de comer y cada vez que sea necesario.
  • Para evitar que el niño se fatigue, la alimentación debe ser fraccionada, es decir, en cantidades más pequeñas y frecuentes.
  • Evite exponer al niño en ambientes con humo.

¿Cuándo se debe consultar a un servicio de urgencia?

  • Cuando presenta mal estado general (irritable, somnoliento, fiebre).
  • Cuando se fatiga mucho al alimentarse y/o casi no come.
  • Cuando se pone morado o pálido.
  • Cuando respira con dificultad o cada vez más rápido; si se le marcan las costillas, mueve mucho el abdomen, se le hunde el pecho, presenta quejido o deja respirar durante algunos segundos (6-10 segundos).

Es importante tener en consideración…

  • En la actualidad, no existe ningún medicamento que cure la bronquiolitis. Sólo se tratan los síntomas.
  • Los síntomas de la bronquiolitis pueden persistir hasta 2 a 4 semanas.
  • Tras padecer una bronquiolitis, algunos niños presentan episodios sucesivos de dificultad respiratoria con tos, que recuerdan el cuadro inicial.

¿Qué es la Laringitis? Es una inflamación de la laringe producida, generalmente, por una infección vírica. Suele cursar con tos perruna, afonía, ronquera, dolor de garganta, fiebre y, a veces, un ruido al inspirar. Suele empeorar por la noche.

¿Qué se debe hacer en casa?

  • El aire frío puede mejorar los síntomas. Para ello, haga que el niño respire el aire fresco de la calle sacándole abrigado a la ventana o a la terraza.
  • Si el niño tiene fiebre, administre el antitérmico recomendado habitualmente por su pediatra.
  • Es normal que su hijo esté inapetente. No le fuerce a comer. Ofrézcale líquidos.
  • Vigile la respiración del niño. En algunos casos, la inflamación de la laringe dificulta la entrada del aire.

¿Cuándo se debe consultar a un servicio de urgencia?

  • Cuando haga ruido al inspirar, aunque el niño esté tranquilo.
  • Cuando la dificultad respiratoria empeora, es decir, respira cada vez más rápido, se le marcan las costillas, mueve mucho el abdomen, se le hunde el pecho o estira el cuello.
  • Cuando el niño presente dificultad para tragar o babee mucho.

Es importante tener en consideración…

  • La mayoría de las laringitis son leves y benignas.
  • No necesitan tratamiento antibiótico.
  • No administre jarabes ni supositorios para la tos sin consultar con su pediatra.

¿Qué es una Infección Respiratoria Aguda? Las más comunes son las infecciones respiratorias agudas bajas (IRAB) y las formas de presentación más habituales en niños pequeños son la bronquitis, bronquiolitis y la neumonía. Estas son producidas por distintos virus, pero el más frecuente es el Virus Sincicial Respiratorio (VSR). Generalmente se presentan con fiebre, estornudos, tos y mucosidad nasal. Estas infecciones son muy frecuentes durante los primeros años de vida. Es normal que se padezcan entre 6 a 8 veces al año, cifra que puede aumentar si el niño acude al jardín infantil.

¿Qué se debe hacer en casa?

  • Evite los ambientes secos. Ventile diariamente, incluso en invierno.
  • El aseo nasal con suero fisiológico o soluciones especiales indicadas por su médico son necesarios si tiene mucosidad. Realícelo preferentemente antes de comer y cada vez que lo requiera.
  • Es normal que el niño esté inapetente. No le fuerce a comer, pero ofrézcale líquidos. Para evitar que el niño se fatigue, la alimentación debe ser fraccionada, es decir, en cantidades más pequeñas y frecuentes.
  • Controle la temperatura y administre el antitérmico recomendado habitualmente por su pediatra, si la fiebre supera los 38 ó 38,5oC.
  • Mantenga al niño semisentado, ya que le ayudará a respirar mejor.

¿Cuándo se debe consultar a un servicio de urgencia?

  • Cuando empeora el estado general y el niño está decaído, somnoliento o muy irritable.
  • Cuando aparezca dificultad para respirar o respire muy rápido, se le marquen las costillas, mueva mucho el abdomen o se le hunda el pecho.
  • Cuando el niño tiene menos de 3 meses de vida y presenta estos síntomas acompañados de fiebre.

Es importante tener en consideración…

  • Los jarabes anticatarrales (mucolíticos, anticongestivos) son de dudosa eficacia. Evítelos.